En Bogotá el día tres de octubre exactamente en la Universidad Nacional, ocurrió el hecho mas gracioso para la vida de Pablo Gómez, él se encontraba en un árbol bastante acogedor del bosque Jaguar –bosque ubicado entre la facultad de medicina e ingeniería-, al lado tenía a su amigo que siempre lo acompañaba en su mundo del darse en la cabeza. Su amigo acababa de comprar un paco de marihuana en el Freud, se lo había comprado a un jíbaro el cual no era al que siempre le compraba (el jíbaro al que siempre le compraba ese día no había ido), el caso es que ese día Pablo y su amigo fumaron una marihuana bastante extraña, la apariencia de ésta era muy distinta a la otra marihuana que siempre compraba el amigo de Pablo Giraldo, esta marihuana tenía un aspecto verde-rojiza y la de siempre era únicamente verde. Antes de que lo aburra a usted señor lector, voy a comenzar ya mismo con la historia.
El bareto fue armado por el amigo de Giraldo, para no molestarlo señor lector pongámosle un nombre al amigo de Pablo, ¿Qué tal les parece Camilo? El caso es que Camilo Cortés estaba muy impaciente de fumar marihuana, esta impaciencia llenó a Camilo de una energía abrumadora, energía que se desvaneció en sus manos veloces formando el bareto de marihuana. Camilo sin pensarlo más de dos veces prendió el bareto y se metió la primera dosis de droga en el día dentro de su cuerpo, Camilo observó los ojos de Pablo, al momento comprendió que tenía que pasarle el bareto al pobre Pablo. Giraldo fumó con bastante desesperación, se notaba que estaba muy ansioso por introducir droga en su organismo. El bareto sucesivamente cambiaba de manos, llegó un punto en que Pablo y Camilo quedaron extasiados, cada uno se introdujo dentro de su mundo. Camilo como siempre sintió como se desbordaban sus sentidos, en especial el oído y el olfato, aunque esta vez algo más potenciado comparándolo con las últimas fumadas de su vida. Mientras que Pablo además de sentir como se desbordaban sus sentidos del olfato y el oído, también alcanzó a sentir el desbordamiento de su vista, Pablo alucinó. Al lado suyo tenía una pierna.
Ese mismo día en las selvas colombianas –exactamente en las selvas nariñenses- un grupo guerrillero del frente cincuenta y pucho de la Insurgencia Popular combatía contra un grupo de paramilitares. Pablo era un guerrillero que con su fusil escapaba de sus enemigos, de repente pisó una mina quiebra pata, no hubo dolor en absoluto, Pablo cayó dentro de un arbusto el cual lo camufló demasiado bien de sus enemigos. Sin titubear este guerrillero pasó sus ojos por todo el cuerpo, se dio cuenta que le faltaba una pierna, pero esto no era lo raro, lo raro era que no tenía ninguna mancha de sangre, realmente no estaba herido, lo que realmente había pasado era muy extraño, su pierna había desaparecido.
Pierna que apareció en la alucinación del otro Pablo, un momento, Pablo no estaba alucinando, realmente si tenía una pierna al lado suyo, esta pierna se comenzó a mover y de repente comenzó a saltar con desesperación, como tratando de buscar su verdadero lugar, todos sus movimientos fueron en vano, no pudo encontrar su lugar, entonces le preguntó a Pablo que donde se encontraba, Giraldo le contestó que en la Universidad Nacional, ésta no comprendía todavía porque había aparecido allí, siendo que en realidad debería estar totalmente destrozada sobre la tierra nariñense.
Pablo el guerrillero decidió quedarse dentro del arbusto hasta que terminaran los combates, él reflexionaba mientras tanto sobre todo, se preguntaba muchas cosas, su pregunta principal era el porque sus compañeros y él luchaban en esta guerra, su cabeza produjo varias respuestas tales como: el asesinato de sus familias por parte de los paramilitares –se entra en la guerra por pura venganza-; otra razón podría ser el simple hecho de ganar muy buena plata (para poder mantener a sus familias, simple necesidad, ¡pero si pagaban mejor los paracos); y una última sería porque se vieron tentados por la ideología de la guerrilla –destruir un gobierno corrupto, el cual no daba ni una oportunidad en el campo, él que se robaba todas las tierras para poder mantener a sus cinco apellidos-. Imposible mencionar el reclutamiento obligado, escapar era muy fácil y la misma infiltración traidora obligó a seleccionar a los humanos muy minuciosamente. Pablo interrumpió sus pensamientos políticos, para pasar a los pensamientos mágicos, pensamientos en los cuales se imaginaba a su pierna entre dos marihuaneros, uno de los cuales ni se había dado cuenta de la presencia de su pierna por la traba tan tenaz que tenía, él otro drogadicto dentro de su locura estaba hablando con la pierna. Pablo no comprendió estos pensamientos absurdos, lo único que trajo esto fue una esperanza paradójica en el comunero Porqueño, él terminó creyendo en lo que se había imaginado, su pierna estaba viva y hablando con un marihuanero, pero el problema era como podía hacer volver a la pierna.
La pierna saltó de alegría, su dueño estaba pensando en ella y estaba pensando exactamente lo que le estaba ocurriendo a ella, la pierna de un momento a otro se ideó la espectacular idea de mandarle mensajes a su dueño sabiendo esto, ésta comenzó a gritar:
-Pablo te extraño mucho, me encuentro en un mundo totalmente desconocido para mí, pero quiero volver a ti. Y la única manera que encuentro para volver hacia ti, es pidiéndole un favor al marihuanero Giraldo que tengo aquí al lado, el favor sería que me llevara hasta las selvas nariñenses y me deje allí, para después yo con mis sentidos súper especiales, te ubique y pueda pegarme en ti.
Al momento Porqueño –el guerrillero comunero- escuchó estos gritos de su pierna dentro de sus pensamientos, la esperanza se incrementó dentro del alma del pobre Pablo, él ya estaba totalmente convencido de que la pierna estaba viviendo su propia realidad, una realidad con solo una meta, volver a su dueño. Pablo vio en sus pensamientos la charla de su pierna con su tocayo el marihuanero, no escuchaba nada, solo esperaba los gritos de su pierna para que le volviera a dar alguna razón de lo que estaba ocurriendo. De repente la pierna volvió a gritar:
- Su tocayo dice que no hay necesidad de hacer tremendo viaje, que en el momento justo que a él se le desaparezca el efecto de la droga, yo apareceré sin ninguna explicación otra vez en el lugar al que pertenezco. Parece inverosímil, pero fue tan convincente su charla que, creo que dice la verdad.
Pablo el guerrillero comprendió que gracias al efecto de la droga en la sangre de su tocayo, se había generado un rompimiento de la realidad, un rompimiento en el cual él se benefició ya que su pierna cayó en este vacío intemporal, que había generado la mente de Pablo Marihuanero, pero un vacío que tenía su fin predestinado, y este fin era el fin de la traba, fin que crearía otra vez la verdadera realidad cotidiana.
El marihuanero de Giraldo estaba ubicado justo en el momento en que la traba comenzaba a disminuir, los ojos de Pablo comenzaron a borrar a la pierna de su realidad, fue un proceso largo todo el desvanecimiento de la pierna ante los ojos de Pablo, hasta que la traba por fin desapareció, el drogadicto había olvidado absolutamente todo, Pablo Giraldo tenía la mente en blanco, reaccionó inesperadamente y le preguntó a Camilo por lo ocurrido anteriormente, Camilo no le supo contestar nada, Camilo también había olvidado todo. Los dos marihuaneros se dieron cuenta de la pérdida de un lapso de sus vidas, pérdida ocasionada extrañamente por esa marihuana insólita. Marihuana insólita de mucho peligro que decidieron arrojar al mundo exterior, el pucho que les quedaba terminó en manos del narrador suertudo. Sólo fue tocar la bolsa, la cual le dio toda una historia para contar.
El guerrillero Pablo despertó de un sueño muy largo, se encontraba en el campamento, lo primero que hizo al despertar fue dirigir su mirada exactamente a la pierna que había perdido, sorpresa, la pierna estaba en su lugar, la miró minuciosamente para poder ver si tenía alguna herida, estaba sin ningún rasguño. Pablo en un momento dudó sobre todo lo que había vivido supuestamente, de repente comenzó a pensar que todo había sido un sueño. Despierto y listo, el guerrillero se dirigió a su comandante a preguntarle sobre como habían terminado los combates de ayer. El comandante no entendió la pregunta, entonces decidió regañar al comunero, estas fueron sus palabras en el momento del regaño:
-Camarada Pablo, le advierto que tiene que disminuirle al consumo de la droga, porque por lo visto se está imaginando cosas que no son, le recuerdo que el último combate que tuvimos con el ejército colombiano fue hace tres semanas, y el último combate contra los paramilitares fue hace una semana y media.
Esta historia como tal no tiene fin, pero les voy hacer un breve resumen de lo que pasó con las vidas de Pablo marihuanero y Pablo guerrillero. Pablo marihuanero después del incidente con la hierba extraña, decidió dejarla por seis meses, pero como raro reincidió, algo más, terminó obsesionado por la palabra pierna, él no tiene ni idea de donde sacó ese video, pero la palabra pierna se le aparece en su pensamiento bastante seguido. Pablo guerrillero siguió combatiendo, justo ese día después del regaño de su comandante, hubo un combate, además de eso, él siguió soñando mucho con marihuaneros, fueron tantos sus sueños con ellos, que terminó fumando hierbita, fuma cada vez que tiene que luchar, y ahora pelea sin tenerle miedo a la muerte.
sábado, 26 de abril de 2008
Aburrimiento
Es posible caer dentro de una galaxia típica y monótona; las estrellas fugaces nunca te dejarán pasar desapercibido. Cantidades absorbentes de aburrimiento, el día cada vez se hacía más pesado, no tenía la mínima idea en que gastar sus últimos billetes. Su equipo favorito tenía la primera opción de pasar a la final del campeonato del fútbol colombiano, llevaba pensando desde el sábado anterior la posibilidad futura de asistir a este partido que se jugaría en Bogotá, un equipo de esta ciudad ya había asegurado su boleto a la gran final, estaba esperando un rival. Había otra posibilidad, invitar a cine a una mujercita que le daba esperanzas mínimas de amarla, lo único malo era que ya la había plantado y el más seguro surgir de una negativa a esta segunda invitación no tenía nada de descabellado.
martes, 22 de abril de 2008
Tres fotografías: Dos iglesias y una mar.
Mar que te engaña, tranquilidad mentirosa, fuerza. Cielo despejado, una que otra nube imperceptible, con su rumbo perdido. Una curva exponencial de gaviotas, una recta espumosa dibujada (dejémonos de mentiras ¡fotografiada!) sobre un plano con ejes "x", "y" y "z". Espumita braveza deja jugar a esos dos chiquillos, niña y niño y el niño soy yo. ¿Y la niña? Un recuerdo más de la infancia, un tesoro bañista con su piel morena y un vestido de baño enterizo. Unos años después se atravesó en mi camino una iglesia exagerada y grotesca, difícil de describir, muchos detalles minuciosos, bien barroca que era; los angelitos estaban por dentro, su exterior era demoníaco, guardias y más guardias rojos con unas orejas y unas alas puntiagudas. Mi oración estuvo dirigida a Leviatán: -¡Dame un fragmento paradisíaco de aquel mar! No estaba en el Tayrona pero si en Vinaroz, mediterráneo y frío y algas por doquier, la tranquilidad si se consumó ¿Y la chica? Unos días antes mi paradero fue encontrado sobre un pasado misil, una cúpula rota, algo calva, que quedó para la conciencia de una nación. Unas horas antes un idioma inexistente, una frase memorizada y muy mal pronunciada ¡Ij Lívidich! ¿mona o pelirroja? Duración de la cavilación, cero coma uno centésimas de segundo, besó a la alemana oriental.
lunes, 21 de abril de 2008
Mendigo
Corro sin parar, no hay rumbo, como cualquier humano me tropiezo, bifurcaciones y más bifurcaciones. Una laguna, sin meditar me echo a nadar, me sumerjo hasta la profundidad, ante todo luz, mis pulmones bronquiales no me fallan, visualizo un tesoro, la droga de dios, que pepa tan diminuta, la tomo con mi mano sin pensar, el cuerpo me pide volver a tierra. Camino por un bosque de cemento con una parsimonia que yo mismo estoy sorprendido de mis pasos. Cruzo miradas con todo tipo de gente, ellos ni se inmutan por el chequeo al que les obligo pasar. El mendigo de la esquina 78 en donde está la pizzería, se dedica a la quietud, su rostro tiene algo de burgués, puedo casi aseverar que él no nació en la calle, la droga nació en él. Fue un intelectual de gran calibre, lo sigue siendo, pero la vida no le quiso dar oportunidades; su línea era la filosofía, se equivocó al escoger las lecturas, y éstas lo llevaron al deterioro de su ser; su rostro negro, sucio, es lógico, nunca se baña o muy de vez en cuando, tiene cicatrices de golpizas propinadas por... eso es lo de menos, por la sociedad. A ese tipo siempre se le encuentra en esa misma esquina, su mirada desamparada, su calva patética, es un miserable sin vida alguna.
Inermes Barrabasadas atraviesan superfluas
Instantes de muerte se viven en el territorio de la venganza
Balas superfluas atraviesan cuerpos inermes
Nos regocijamos leyendo las noticias de aquel cadáver
Escribimos empuñando la causa de una secta desconocida
Datos estadísticos pretenden ser leyes
Maquillaje absurdo de los dos polos
Insultos de rostros escondidos entre pantallas
Militares tomando vino y guerrilleros apagando guerras
Paracos firmando ideologías pacifistas
Y civiles gritando victoria donde nunca hubo algo.
Insultos que no paran en nada
Balbuceos de mentiras que nos creemos
Un país que no admite su polarización
Cifras de muertos que dan una guerra terminada
Pero las balas se escuchan con la misma intensidad
Aviones fantasmas que no diferencian el movimiento del humano
Un amanecer con todo tipo de cadáveres, desde un guerrillero hasta mil civil
Los datos registran sólo bandoleros
El terrorista pasa por raspachín
La gratitud de la bonanza cocalera es vista con ojos de reproche
Estado económico flotando sobre dineros sangrantes
El verdor sólo pertenece a la selva
El triunfo sale de ella.
Balas superfluas atraviesan cuerpos inermes
Nos regocijamos leyendo las noticias de aquel cadáver
Escribimos empuñando la causa de una secta desconocida
Datos estadísticos pretenden ser leyes
Maquillaje absurdo de los dos polos
Insultos de rostros escondidos entre pantallas
Militares tomando vino y guerrilleros apagando guerras
Paracos firmando ideologías pacifistas
Y civiles gritando victoria donde nunca hubo algo.
Insultos que no paran en nada
Balbuceos de mentiras que nos creemos
Un país que no admite su polarización
Cifras de muertos que dan una guerra terminada
Pero las balas se escuchan con la misma intensidad
Aviones fantasmas que no diferencian el movimiento del humano
Un amanecer con todo tipo de cadáveres, desde un guerrillero hasta mil civil
Los datos registran sólo bandoleros
El terrorista pasa por raspachín
La gratitud de la bonanza cocalera es vista con ojos de reproche
Estado económico flotando sobre dineros sangrantes
El verdor sólo pertenece a la selva
El triunfo sale de ella.
sábado, 19 de abril de 2008
Yoyo
Las piruetas espontáneas del ser cortan miradas. La mirada es incapaz de captar los movimientos del yoyo en su totalidad. El yoyo está conformado básicamente de tres movimientos: sube, baja y se duerme. El yoyo lo manejo yo, yo manejo el yoyo, el yoyo se maneja solo.
La mirada es hipnotizada por el yoyo dormido. El columpio recuerda mi niñez; me he bloqueado, no recuerdo la conjugación del verbo columpiar, creo que me voy a columpiar (ya enmendé mi falta, me voy a salir por la tangente), el yoyo logró el columpio; yo me monto en un columpio.
Finalmente tiro el trompo; soy un experto en las piruetas del trompo: el pico al rey, el pico al chulo, el pico al torero son mis especialidades. Un momento, el trompo no rodó, ya comprendo, la pita del yoyo se rompió.
La mirada es hipnotizada por el yoyo dormido. El columpio recuerda mi niñez; me he bloqueado, no recuerdo la conjugación del verbo columpiar, creo que me voy a columpiar (ya enmendé mi falta, me voy a salir por la tangente), el yoyo logró el columpio; yo me monto en un columpio.
Finalmente tiro el trompo; soy un experto en las piruetas del trompo: el pico al rey, el pico al chulo, el pico al torero son mis especialidades. Un momento, el trompo no rodó, ya comprendo, la pita del yoyo se rompió.
viernes, 18 de abril de 2008
¿Obra o alcoba especial?
Una alcoba especial. En el pasado lejano fue una habitación de entretenimiento que pertenecía a toda una familia, una habitación de recuerdos profundos, recuerdos envueltos en una bruma de instintos amorosos. En el presente inmediato es una alcoba abstracta que pertenece a una sola persona – ella hace parte de la familia del pasado lejano-, la mujer que reside en esta pieza lo hace en forma de artista; una habitación que guarda pensamientos que evolucionan en obras profundas de arte. En algún futuro ilusorio este aposento estará impregnado de sentimientos contra la muerte, sentimientos que el doctor Krokovski comprende a plenitud.
Cuadros desparramados por un espacio inamisible, espacio con cualidades creativas, hay tonos de cualquier género, hay estilos de todo tipo, hay pasiones expresadas que son ininteligibles, pasiones en las cuales espera estar alguien. En alguna esquina de este espacio ambiguo pero concreto –transcurre el tiempo-, ella trata de crear formas literarias mediante pasteles y alguien que la observa la pinta con palabras; la obra se desarrolla entre azules mágicos y negros científicos, entre figuras geométricas y figuras metafísicas, se podría citar a Kandinsky para dar una cierta imagen al lector, pero ella es incomparable con este señor, ella tiene un estilo propio, un estilo que revolucionará al arte de nuevo, un estilo que le dará un aire a la modernidad; el personaje que la observa escribe sobre ella, es un texto simplón, un texto pasado de idolatrías sin ningún fin (no está permitido el amor adúltero), él es un ser obtuso sin rumbo.
Un ente que observo, estoy en busca de la “cosidad”, de su elemento “cósico” (Dinghaft), en resumidas cuentas, estoy en busca del “ser” de un objeto. Era más complejo de lo que pensaba; estoy obligado a relacionar tres artes: un piano que se desborda en el alma de una niña, es una melodía matemática lo que escucho, la intensidad va en aumento -unas manos que no se pueden describir por su velocidad ambivalente-; una pintura abstracta, abstracta sin ningún rodeo, un “ser” difícil de interpretar –un papel que cae-, la esencia de esta obra se ejerce a través de los colores rojo, negro y blanco que son su base, pero existen otros colores como el azul agua marina, varios tipos de verdes, algunos amarrillos que se metamorfosean en marrones y un único gris, mirando la estructura es un cuadro perfecto dividido en cuadritos imperfectos –en los cuales se encasillan a los colores-; finalizando una pequeña nota o ambigüedad que toca subrayar, un negro que rompe la perfección de la obra, un negro convertido en un río caudaloso de una violencia desorbitada que genera la imperfección de los cuadritos; mis palabras están observando el ideal, pero no encuentran la “cosidad”, la esencia, el “ser”, aunque mi pretensión es que el lector a través de sus ojos impulse imágenes a su cerebro y halle el “Dinghaft”.
Cuadros desparramados por un espacio inamisible, espacio con cualidades creativas, hay tonos de cualquier género, hay estilos de todo tipo, hay pasiones expresadas que son ininteligibles, pasiones en las cuales espera estar alguien. En alguna esquina de este espacio ambiguo pero concreto –transcurre el tiempo-, ella trata de crear formas literarias mediante pasteles y alguien que la observa la pinta con palabras; la obra se desarrolla entre azules mágicos y negros científicos, entre figuras geométricas y figuras metafísicas, se podría citar a Kandinsky para dar una cierta imagen al lector, pero ella es incomparable con este señor, ella tiene un estilo propio, un estilo que revolucionará al arte de nuevo, un estilo que le dará un aire a la modernidad; el personaje que la observa escribe sobre ella, es un texto simplón, un texto pasado de idolatrías sin ningún fin (no está permitido el amor adúltero), él es un ser obtuso sin rumbo.
Un ente que observo, estoy en busca de la “cosidad”, de su elemento “cósico” (Dinghaft), en resumidas cuentas, estoy en busca del “ser” de un objeto. Era más complejo de lo que pensaba; estoy obligado a relacionar tres artes: un piano que se desborda en el alma de una niña, es una melodía matemática lo que escucho, la intensidad va en aumento -unas manos que no se pueden describir por su velocidad ambivalente-; una pintura abstracta, abstracta sin ningún rodeo, un “ser” difícil de interpretar –un papel que cae-, la esencia de esta obra se ejerce a través de los colores rojo, negro y blanco que son su base, pero existen otros colores como el azul agua marina, varios tipos de verdes, algunos amarrillos que se metamorfosean en marrones y un único gris, mirando la estructura es un cuadro perfecto dividido en cuadritos imperfectos –en los cuales se encasillan a los colores-; finalizando una pequeña nota o ambigüedad que toca subrayar, un negro que rompe la perfección de la obra, un negro convertido en un río caudaloso de una violencia desorbitada que genera la imperfección de los cuadritos; mis palabras están observando el ideal, pero no encuentran la “cosidad”, la esencia, el “ser”, aunque mi pretensión es que el lector a través de sus ojos impulse imágenes a su cerebro y halle el “Dinghaft”.
jueves, 17 de abril de 2008
Carlos el fumado y el balón
Un cuento, con pensamientos profundos (la puntuación crea mi ritmo), los pensamientos soslayan algunos aspectos políticos, sociales, económicos, etc.; no se asusten, no es nada panfletario lo que hay dentro de esta estructura, es una simple crítica a la nada; ahora dejen que el gusto por las palabras se apodere de ustedes, la función de los ojos comienza.
Un balón sin dueño en manos de un marihuanero. El balón puede quedar en el olvido y gracias a éste, nace un marihuanero con destino. En el horizonte se divisa un sencillo destino, un colino haciéndole tributo al dinero, un drogadicto creando un nuevo balón. El tributo es la parte complicada, ya que el marihuanero es todo un inútil y el concepto de trabajo, nuestro atormentado personaje, lo tiene algo confuso, por que siempre lo relaciona con su mamá, en el sentido de trabajar su elocuencia, para convencerla de que le regale dinero. Pero esta madre con un poder abrumador el cual es “el bolsillo”, no caerá dentro de las palabras tramposas de su hijo.
El teléfono de un momento a otro, emite un sonido (ring), un sonido que se convierte en un ruido, ya que se vuelve un sonido repetitivo. Un marihuanero que pierde el hilo de su video, gracias a un ruido. El colino se toma la delicadeza de contestar el teléfono, diciendo solo una palabra: -Buenas-. Detrás del teléfono se escucharon algunas palabras: -¿Se encuentra el señor Carlos Peña?-. El adicto a la bareta contestó, con una voz bastante adormecida: -Si, creo que si, ese soy yo, es que soy algo olvidadizo-. Los vocablos del otro lado del teléfono se volvieron a escuchar: -Carlos, le informo que le debe un balón a la Universidad Libertad-. Carlos sin vacilar contestó: -A si, que pena, el balón lo tengo aquí. Como le dije anteriormente, soy algo olvidadizo. Pero le prometo, el balón mañana vuelve a su destino correcto-. Las palabras se volvieron a escuchar, palabras bastante enfáticas: -Eso espero, ojalá no se le OLVIDE traer el balón, por mas tardar, mañana debe estar aquí. Hasta luego.
Carlos se asustó, el susto fue tan impactante que la traba desapareció, pensó que había perdido el balón, buscó por todos los rincones de su casa, hasta llegar a su maleta, el balón estaba allí. El alivio fue muy reconfortante, los videos volvieron a su cabeza, la traba apareció de nuevo aunque no tan pronunciada, se fumó otro cachito para olvidar por completo el video del balón.
La madre de Carlos al momento llegó, algo borracha, se podría decir que muy borracha, ya que sin titubear sacó de su bolsillo un buen pucho de billetes, que le obsequió a su pequeño hijo. Carlos sin vacilar pensó comprar su propio balón.
Un balón sin dueño en manos de un marihuanero. El balón puede quedar en el olvido y gracias a éste, nace un marihuanero con destino. En el horizonte se divisa un sencillo destino, un colino haciéndole tributo al dinero, un drogadicto creando un nuevo balón. El tributo es la parte complicada, ya que el marihuanero es todo un inútil y el concepto de trabajo, nuestro atormentado personaje, lo tiene algo confuso, por que siempre lo relaciona con su mamá, en el sentido de trabajar su elocuencia, para convencerla de que le regale dinero. Pero esta madre con un poder abrumador el cual es “el bolsillo”, no caerá dentro de las palabras tramposas de su hijo.
El teléfono de un momento a otro, emite un sonido (ring), un sonido que se convierte en un ruido, ya que se vuelve un sonido repetitivo. Un marihuanero que pierde el hilo de su video, gracias a un ruido. El colino se toma la delicadeza de contestar el teléfono, diciendo solo una palabra: -Buenas-. Detrás del teléfono se escucharon algunas palabras: -¿Se encuentra el señor Carlos Peña?-. El adicto a la bareta contestó, con una voz bastante adormecida: -Si, creo que si, ese soy yo, es que soy algo olvidadizo-. Los vocablos del otro lado del teléfono se volvieron a escuchar: -Carlos, le informo que le debe un balón a la Universidad Libertad-. Carlos sin vacilar contestó: -A si, que pena, el balón lo tengo aquí. Como le dije anteriormente, soy algo olvidadizo. Pero le prometo, el balón mañana vuelve a su destino correcto-. Las palabras se volvieron a escuchar, palabras bastante enfáticas: -Eso espero, ojalá no se le OLVIDE traer el balón, por mas tardar, mañana debe estar aquí. Hasta luego.
Carlos se asustó, el susto fue tan impactante que la traba desapareció, pensó que había perdido el balón, buscó por todos los rincones de su casa, hasta llegar a su maleta, el balón estaba allí. El alivio fue muy reconfortante, los videos volvieron a su cabeza, la traba apareció de nuevo aunque no tan pronunciada, se fumó otro cachito para olvidar por completo el video del balón.
La madre de Carlos al momento llegó, algo borracha, se podría decir que muy borracha, ya que sin titubear sacó de su bolsillo un buen pucho de billetes, que le obsequió a su pequeño hijo. Carlos sin vacilar pensó comprar su propio balón.
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